5 jul 2010

Final (casi)

Y digo casi, porque no podía abandonar la facultad sin visitarla nuevamente (y en una sola ocasión) en septiembre, gracias a la combinación de profesor bondadoso, 4.8 y asignatura innecesaria.

Aún recuerdo mi último examen de la carrera. No es fácil de olvidar. Por un lado, sucedió hace menos de dos semanas y, por otro, me preguntaba acerca de bolas chinas y la utilidad de la masturbación después del parto, entre otras muchas cosas similares. Curioso examen aquel (en el que, por supuesto, he sacado un 10. Guiño).

El primero no lo recuerdo, seguramente fue mucho más horrible. De aquello han pasado unos tres años.

Yupi, tengo coche gratis.

Hoy me han dado por primera vez un sobre en el que se indica que me pagan por ejecer la profesión que he estudiado. Qué suerte tengo.

Hoy, es un buen día. Un pequeño gran día. Y comenzó anoche.

30 may 2010

Hoy.

Eres feliz.

23 mar 2010

Hilipollas.

No me acordaba ni cómo se hacía pa'escribí, pero me ha apetecido.

PD: lo siento Akane.

1 nov 2008

Comodidades que complican mi existencia

Esta mañana, mientras libraba una ardua batalla con el brik de la leche, advertí la cantidad de facilidades que existen para entorpecer nuestra vida. El abrefácil es una de ellas.

Me pregunto a qué ingeniero de la NASA se le ocurriría semejante forma de impedir que podamos desayunar sin: a) derramar leche sobre la encimera, el suelo, nuestra ropa y la abuela, b) buscar unas tijeras que nunca están, c) cortarnos, d) optar por café solo.

Cuando me enfrento al brik, habitualmente voy equipada con algún tipo de arma blanca. Sin embargo, no siempre dispongo de ayuda.

En el caso de que me encuentre sola ante el brik, éste suele oponer una resistencia digna de un Panzer IV. Es prácticamente imposible romper su blindaje, y en el caso de que lo consiga, nunca podré abrir una brecha lo suficientemente grande como para que el líquido pueda salir al mismo tiempo que entra el aire y no diseminar la mayor parte de la leche sobre cualquier lugar que no sea la taza. Un festival lácteo sobre granito.

El abrefácil ha ido conquistando otros territorios, ahora hostiles para mí. Soy incapaz de abrir una lata de atún por completo sin sufrir ningún tipo de agravio. Nunca encuentro la flecha que indica el lugar exacto por donde debo abordar al jamón serrano. No puedo retirar la tapa de aluminio que viene bajo el tapón de plástico en las botellas sin utilizar algún instrumento cortante que, por supuesto, también me cortará a mí. Odio el ketchup, la mostaza, la mayonesa y cualquier otro tipo de salsa.

En realidad, no me parece nada asombroso que hayan inventado el abridor para abrefácil de latas. Un cacharro de plástico que cuesta unos 3 eurillos.

Aunque con la crisis, igual no nos da ni para las latas.

17 oct 2008

¿Me pregunto por qué...?

Cuando era peque (y me refiero a mucho más peque en edad), tenía una serie de libracos que se titulaban "¿Me pregunto por qué...?" que se supone que respondían a una montón de preguntas que se podría hacer un niño. De esas preguntas del tipo "¿cómo funciona y/o se construye una retroexcavadora?" o "¿cómo se sabe qué valencias tienen los elementos químicos?". Supongo que quien hizo el libro no se paró a pensar un momento en qué cosas podría cuestionarse un niño normal.

De todos modos, hoy me ha venido esa pregunta a la cabeza. Me pregunto por qué... siempre acabo llevándome bien con mis ex. En serio, lo mío tampoco es normal.

Las ex son un colectivo social que debería ser exterminado. Aniquilado. Destruido. Reducido a la nada, en definitiva.

Siempre están ahí, zumbando cual abejorro en primavera, cual moscardón en agosto, cual teléfono móvil en la iglesia. Pidiéndote pequeños favores a los que no puedes negarte, que si te parases a pensarlo, te darías cuenta de que eres su manitas de la casa. Contándote anécdotas de su novia, esa a la que ya se follaba cuando aún estaba contigo. No, esa no era. O sí. En fin, podría haberlo sido, porque tú estabas demasiado ocupada confiando en ella como para percatarte de algo así.

Me pregunto por qué... no les mando a la mierda. Sería lo más beneficioso para mí. Porque no es una relación simbiótica, sino parasitaria. Sí, son parásitos. Y de los chungos.

Supongo que no lo hago porque en el fondo yo también las necesito. Aún no he descubierto para qué.

Quizá mi subconsciente tenga un retorcido y vengativo plan de exterminación para el que necesita seguir manteniendo su confianza en un nivel relativamente alto. Quién sabe.

Quizá en mi lista de propósitos del próximo año las incluya. O quizá deba proponerme ponerle fin mucho antes.

Bueno, mañana le digo que se olvide de mí para toda la eternidad. Ahora voy a grabarle los programas que me pidió.

10 sept 2008

Día I

Hoy me he levantado de buen humor, pero temprano. Tan temprano que no había nada medianamente entretenido y/o útil que pudiera hacer. Porque estudiar no.

He revuelto cajones y con ello, recuerdos. Cartas sin sobre que no sé quién ha escrito, objetos feos e inservibles, papelajos y recortes viejos que algún día tuvieron algún sentido, fotografías de gente que ya no está en mi vida o que sí y sería mejor lo primero, ... en fin. Un serie de inutilidades variadas.

Supongo que el hecho de que ahora esté aquí pueda tener algo que ver con ello. Es que estoy cansada del fotoló, creo.

Aunque tampoco estoy demasiado segura sobre qué iba a escribir. Desde el la frase anterior a ésta ha pasado media hora, así que ahora sí que no tengo ni idea. Quizá sobre la araña que está acechando en mi ventana. Qué asco. Cómo las odio. Aunque peor sería que me acechase entre las teclas, digo yo.

Y eso.